De no querer estudiar
a tener un doctorado
El hoy doctor en Enseñanza y Aprendizaje de las Lenguas, Gerardo Rafael García Fuentes, tuvo que vivir las duras jornadas como peón en una hacienda para reconsiderar su decisión de no estudiar
Por Ana Karen Hernández García
Tenía 10 años y decidió dejar la escuela e irse al pueblo de Tultenango, en el Estado de México, donde creció su mamá.
“La escuela no sirve para nada, mejor me dedicó a trabajar”, recuerda el ahora doctor en la Enseñanza y Aprendizaje de Lenguas, Gerardo Rafael García Fuentes.
García Fuentes nació en la Ciudad de México el 3 de diciembre de 1968, y es el tercero de 7 hermanos.
Su infancia fue complicada ya que sus dos hermanas mayores tuvieron que dejar de estudiar y ponerse a trabajar porque necesitaban dinero para que García y sus demás hermanos pudieran seguir estudiando.
A él no le gustaba la escuela para nada así que decidió irse a trabajar.
Ahora su vida es diferente. Después de terminar su licenciatura estudió la maestría en Educación y continuó con el doctorado.
Con 55 años, ha dedicado más de 30 a su educación y a compartir sus conocimientos como docente.
“Estoy agradecido con mi tía Belén, ella me recibió en su casa cuando había decidido
dejar la escuela, pero no sin antes decirme que me pondría a trabajar todos los días como peón en la hacienda”, dice García Fuentes.
Esto duró solo un año y medio ya que el trabajo era muy pesado porque tenía que estar cuidando del ganado y ordeñando vacas, con jornadas extensas así que decidió volver a casa a pedir perdón a su madre.
“Es la mejor decisión que he tomado en toda mi vida, pedir perdón, ni siquiera me costó de lo arrepentido que estaba. Desde entonces me prometí que terminaría la escuela y me gustó tanto que cuando terminé la licenciatura en Enseñanza y Aprendizaje del Español en Educación Secundaria y empecé a dar clases, seguí estudiando y ahora gracias a mis estudios soy subdirector de una secundaria”, menciona García Fuentes.
Como parte de sus logros personales se siente satisfecho de su vida laboral y personal con sus dos hijos y su esposa. García recuerda que le molestaba la escuela porque se le dificultaba mucho ya que no prestaba atención a sus clases. Lo único que le interesaba era jugar futbol, era muy bueno en ello, pero la vida y las circunstancias no estuvieron a su favor ya que en uno de los partidos se lesionó de gravedad y tuvo que dejarlo.
“Recuerdo como si hubiera sido ayer, fue uno de los días más complicados y tristes de
toda mi vida, estaba jugando tan concentrado que no vi venir al otro jugador cuando me di cuenta era demasiado tarde y ya habíamos chocado, solo escuché cómo tronó mi rodilla, después estaba en el hospital preguntando qué era lo que había pasado”, menciona el profesor.
“Fueron semanas de recuperación, pero gracias a lo que me pasó no tenía más remedio que concentrarme en la escuela y cumplir esa promesa que tenía pendiente.
“La escuela rinde frutos y te prepara con las técnicas necesarias para que puedas salir al mundo y ponerlas en práctica, claro que es difícil y depende a lo que te quieras dedicar.
Creo que la escuela te da las bases necesarias y toda la teoría que necesitas, solo tienes que disfrutar el proceso y no rendirte. Eso es lo que les digo a mis alumnos y a mis propios hijos».
Ahora da clases en el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (CONALEP)
en el turno matutino y es el líder del sindicato de la escuela donde imparte la
materia de Literatura.
En el turno vespertino es subdirector de la Escuela Secundaria Diurna N° 307 «Carlos
Fuentes Macías».
El niño que no quería estudiar hoy es doctor en enseñanza que ayuda a
otros niños a seguir estudiando y no rendirse en la búsqueda de sus metas.
La autora es estudiante de Comunicación y Cultura en el Plantel Cuautepec de la UACM. Esta entrevista fue realizada como parte de la materia de Periodismo Escrito, Géneros Periodísticos.
