Le canta al barrio que lo vio nacer

El rapero de Cuautepec

Towerinho se siente orgulloso de representar con su rap al barrio de Cuautepec.

Por Néstor Daniel Martínez Rangel

“Yo nací aquí en Cuautepec, en la colonia Loma la Palma con la partera Chatita. A los 3 años me fui a Carolina del Norte con mis padres. Allá iba a la escuela, todo era en inglés y realmente me desenvolvía mejor en ese idioma; escribía líneas en inglés, pero ¿qué es lo que pasa? Estamos aquí en el barrio,  hermano, y pues tuve que cambiar los métodos y comenzar con el español”, menciona con una sonrisa Irving Oswaldo Torres Amán, quien en su faceta de rapero se hace llamar Slim Towers y, de forma más reciente, Towerinho.

El cantante dice haber adquirido influencias del hip-hop en la niñez mientras vivía en Estados Unidos y del reguetón​ ​cuando regresó al barrio que lo vio nacer.  

“A los 9 años regresé al barrio y empecé a escuchar a Farruko, a Baby Rasta, a Jamsha el Putipuerko; todo el reguetón​ de antaño, y pues eso era lo que más sonaba. En general, siempre me ha gustado mucho la música como la cumbia, la salsa, el rap, pero mi esencia siempre fue el hip-hop y pues así comencé más o menos a los 15 años, pero con música en inglés, eso fue lo primerito”. 

Amán comenzó a postear sus improvisaciones de rap en la red social Instagram y poco a poco se dio a conocer en Cuautepec, a la par que incursionó en otros géneros como el trap y el reguetón​.

“Hay veces que me pregunto qué hubiera pasado si no hubiera ido a Estados Unidos o qué hubiera pasado si me hubiera quedado allá, pero para todo hay un porqué. Como tal yo comencé haciendo música rap tipo Ice Cube, 50 Cent, Eminem y ese tipo de artistas. 

”Al inicio esa fue mi meta, pero ya en México cambiaron las cosas; aquí se abrió mi panorama, conocí nuevos géneros como el regional mexicano, los corridos, y un poco el reguetón​”, afirma el rapero con una característica tranquilidad al hablar.    

Amán cuenta que su primer show fue en Cuautepec en la zona del Barrio Bajo, fue invitado por uno de sus amigos que es DJ. En el evento cantó por primera vez su canción en inglés titulada “Fuck it up”.

“Esa canción la hice hace como tres años, invité a todos mis amigos, a todos mis compas, a todos los biker que conocí en el barrio, nos juntamos todos y pues hicimos el video aquí por la Zona Escolar. Fue la rola que más sonó acá y yo creo que la banda me ubica muy bien por esa cancion”.

El rapero recuerda sentirse muy nervioso la primera vez que cantó, sin embargo, fue un sentimiento efímero, pues pronto se dio cuenta de que su música era bien aceptada entre el público. 

Amán considera que una de sus presentaciones más memorables fue en la zona de Aragón, lugar en el que ganó un concurso para abrir el concierto a Marvel Boy, un cantante puertoriqueño de reguetón​. 

El rapero cuenta que fue abucheado en un principio, pero al final se ganó el aplauso del público.

Esa situación influyó fuertemente en su carácter, pues aquel día se dio cuenta de que la música era lo suyo y que, a pesar de no tener una larga trayectoria, podía lograr presentaciones exitosas en cualquier lugar.    

 “Yo estaba preparado, me sentía muy seguro de mí mismo, pero antes de mí pasaron 5 artistas, les faltaba algo de preparación y los abuchearon bien feo. Yo nomás veía y decía madres, me va a tocar chingarle”.

Amán dice sentirse orgulloso de representar al barrio de Cuautepec con la música real que sale del corazón. También dice que le hace muy feliz compartir su historia, sus pensamientos y el poder conectar con las personas. 

Su reto más grande: él mismo

No todo ha sido perfecto en la trayectoria del rapero, pues ha tenido dificultades de todo tipo, incluyendo vergüenzas y burlas. Aunque, señala que la adversidad más grande ha sido contra sí mismo, porque es complicado mantener la fe y el ritmo. Hay veces que Amán no veía los resultados que esperaba, en ocasiones le salía mal el show, y a veces se estancaba en la escritura.

“Otra dificultad que he pasado ha sido un poco la envidia de los demás artistas,   me ha pasado que me hacen maldades en el escenario, me ha pasado que estoy cantando y me bajan los volúmenes o el bajo de la música. También me ha pasado que han desaparecido las USB porque antes no tenía DJ, yo llevaba mi memoria USB como cualquier artista que va empezando y varias veces me las robaban por mañosos, por mala onda, la verdad”.

Amán actualmente tiene 22 años, estudia la licenciatura de relaciones internacionales y comercio exterior en la Universidad Mexicana. 

Es una persona que valora enormemente la amistad y la familia, razón por la cual trata de no descuidar sus responsabilidades familiares y escolares.

Expresa su agradecimiento con toda la gente que lo ha impulsado, pues detrás de su música hay filmmakers, productores, diseñadores de portadas y otros artistas.

 “Mentiría si digo que estoy solo en esto, mucha gente está detrás de todo esto y estoy muy agradecido con todas estas personas”. 

Amán dice que su principal prioridad es su madre a quien quiere ver feliz. Cuenta que este año fue diagnosticada con cáncer, situación que trata de afrontar con fortaleza.

“Yo nunca me imaginé que le pasaría esta enfermedad, hemos sido personas sanas, hemos sido de comer bien, de hacer ejercicio, pero tiene mucho que ver en cómo uno se siente, en cómo uno maneja el estrés. 

“Yo le digo a todas las personas que tengan un tiempo de relajarse, de disfrutar a sus amigos; a sus padres si es que los tienen, si no que los recuerden hasta donde estén, hasta el cielo. Quieran mucho a toda su familia, la verdad, es algo muy importante, a mí me gusta apoyar a la gente y me gusta que se sientan bien consigo mismos”.

Amán considera su arte una forma de catarsis, menciona que al escribir siente alivio y que en ocasiones lo hace para conocerse a sí mismo porque es la manera en que se libera de las tristezas y dificultades que enfrenta. Confiesa que tiene letras muy personales que prefiere tener guardadas.

“Cada una de las canciones que he escrito ha tenido un pedacito de mí, pero hay dos que escribí con el corazón. Una de ellas se llama ‘2009’ y la otra se llama ‘Me la paso’. 

“En ‘2009’ relato como antes no tenía nada, cómo comencé desde los 14 años trabajando duro en una base de taxis, ya después tuve varios trabajos y a lo mejor me metí un poquito en la delincuencia.  En esa canción, yo relato cómo agarraron a mis amigos, cómo se quedaron encerrados y me quedé solo un buen rato.  

“En la otra rola, en ‘Me la paso’, relato cómo fallece una tía a sangre fría, lamentablemente la balearon, y yo la recuerdo en esa canción, la hice en honor a ella”, menciona Towerinho, quién además agrega que ambas canciones las hizo para dar animo de superación a la gente que está pasando por momento difíciles.

El autor es estudiante de Comunicación y Cultura del plantel Cuautepec de la UACM. Este perfil fue realizado como parte de la materia de Periodismo Escrito, en el semestre 2023-2.