Entre los videojuegos y el anime

El Gamer Fan Fest logra crear un puente cultural entre México y Japón

Por Julio Sac Be Quijano López

El 3 de marzo del 2024 quedará en la memoria de los entusiastas mexicanos de los videojuegos y el anime gracias a la emocionante inauguración del Gamer Fan Fest.

El Salón LUX del Deportivo SME Villa Coapa se convirtió en el epicentro de un encuentro cultural que fusionó la esencia japonesa con la pasión mexicana.
Desde las 11:00 horas, el lugar se transformó en un crisol de experiencias que no solo celebraban la fascinante cultura japonesa, sino que también la incorporaban de manera única en el contexto mexicano. La entrada gratuita abrió las puertas a una diversidad de asistentes ávidos por sumergirse en el mundo de los videojuegos y el anime.

Foto: Julio Sac Be Quijano López


La sección de la zona arcade, con sus máquinas de videojuegos retro, se erigía como un tributo a clásicos japoneses que han dejado una huella imborrable en la cultura gamer mundial. Juegos icónicos como Pacman, Super Mario Bros, Metal Slug y Street Fighter recordaban la influencia global de la industria japonesa del entretenimiento.
En el bazar, la cultura japonesa se manifestaba en forma de figuras de colección,
accesorios, peluches (estos productos representaban a un personaje típico de algún
videojuego o anime). Los asistentes podían sumergirse en la estética única del anime y los videojuegos, llevándose a casa fragmentos de la creatividad nipona. La presencia de actores de doblaje, como Jessica Ángeles, quien da voz a personajes emblemáticos como Marinette en Ladybug, hasta la princesa Zelda en el videojuego The Legend of Zelda, añadía una conexión directa con la animación asiática.
Las trivias retro y los concursos de cosplay (concursos en los que te disfrazas de tu
personaje favorito) ofrecieron una plataforma para que los asistentes expresaran su amor por esta cultura, encarnando personajes queridos y recreando escenarios icónicos. 

Foto: Julio Sac Be Quijano López

A pesar de la abrumadora afluencia de visitantes (alrededor de 400 personas), la pequeñez del lugar no disminuyó el entusiasmo. Las interacciones entre familias y grupos de amigos resaltaron la manera en que se tejían hilos de interconexión entre personas de diversas edades y trasfondos.


Como visitante recurrente de convenciones, me encanta presenciar cómo esta cultura florece en tierras mexicanas. Más allá de ser un evento de entretenimiento, el Gamer Fan Fest es un testimonio de la conexión especial, proporcionando a los fanáticos mexicanos una ventana a la riqueza y diversidad de Japón. La promesa de futuras ediciones augura un futuro brillante para este evento, cimentando aún más el puente cultural que une a dos mundos apasionados por la fantasía y la creatividad.


Mientras exploraba el fascinante mundo del Gamer Fan Fest, me topé con Diego Torres, un joven entusiasta que había viajado desde Puebla para sumergirse en la primera edición de este evento único.

Diego, ¿qué te trajo al Gamer Fan Fest desde Puebla y cuál es tu
experiencia hasta ahora? 

Soy un apasionado de los videojuegos y el anime, y cuando me enteré de este evento, no podía perder la oportunidad de vivirlo en persona. Hasta ahora ha superado mis expectativas. La diversidad de actividades y la energía positiva son simplemente contagiosas. Definitivamente, la sección de cosplay está siendo increíble. Ver a la gente tan dedicada y creativa con sus trajes es inspirador. También me sorprendió mucho la cantidad de artistas independientes en el bazar. He descubierto algunas joyas artísticas que no habría encontrado en otro lugar. Eso fue lo que me trajo de Puebla hasta acá, me encanta la sensación de comunidad que encuentras aquí. Es como si todos estuviéramos conectados por nuestra pasión común. Además, descubrir nuevos talentos y proyectos es
emocionante. A veces, incluso hago nuevos amigos con intereses similares.

Diego encarna la pasión y la diversidad que define a este evento. Su entusiasmo refleja la conexión única que se establece entre los asistentes, creando una red de amantes de los videojuegos y el anime que trasciende las fronteras. 

La primera edición de este evento no solo es una celebración, sino también un testimonio de cómo la comunidad mexicana se une para compartir su amor por la fantasía y la creatividad. Este encuentro es más que un festival: es un caleidoscopio de historias, risas y amistades que se forman en el vibrante cruce de dos mundos apasionados.
Eran las 16:30 horas y aún no terminaba. 

El Fan Fest se convirtió en algo más que una celebración cultural; se transformó en un lienzo donde las pasiones individuales se entrelazan creando un tejido único de experiencias y amistades que contribuyen al vibrante tapiz de esta cultura en México.
El rincón de juegos de mesa se erigía como un pequeño oasis de estrategia y diversión. Los jugadores se sumergían en partidas de cartas y tableros, compartiendo risas y estrategias mientras exploraban mundos imaginarios. La diversidad de juegos resaltaba la riqueza de la cultura del juego, abarcando desde clásicos japoneses hasta creaciones locales.
La sección de realidad virtual ofrecía una experiencia única para aquellos que buscaban sumergirse aún más en sus mundos virtuales favoritos. Desde peleas de espadas samuráis hasta simuladores de carreras de anime, la tecnología transportaba a los participantes a dimensiones alternas, creando momentos que desafiaban la realidad.
El rincón de karaoke se convirtió en un escenario improvisado para algunos valientes, donde los asistentes daban rienda suelta a sus habilidades vocales. Desde éxitos de K-pop, J-pop, hasta clásicos de anime, la música se convertía en un puente adicional entre las culturas, celebrando la diversidad de gustos y estilos.
Una inesperada exhibición de artistas callejeros aportó una dimensión artística urbana al evento. Grafitis y murales temáticos de videojuegos adornaban las paredes, capturando la esencia del arte callejero japonés. Los asistentes se detenían para admirar y capturar estos momentos efímeros de creatividad.

La sorpresa más peculiar fue la aparición de un grupo de bailarines que fusionaban
movimientos de bailes tradicionales japoneses con estilos modernos. Su actuación,
acompañada de música electrónica, encapsulaba la síntesis única de tradición y modernidad que define la cultura japonesa.
Los puestos de comida, aunque con precios variados, ofrecían un festín de sabores que iba más allá de la comida japonesa tradicional. Desde takoyaki es una comida japonesa hecha a base de harina de trigo y pulpo. Se hace en forma de una bola. Sus ingredientes son: masa de harina de trigo con agua, trozos de pulpo, jengibre encurtido troceado, alga), hasta tacos de ramen, los chefs locales incorporaban la esencia de ambos mundos culinarios, creando delicias que satisfacían los paladares más curiosos.
El área de venta de mangas era un paraíso para los amantes de la cultura nipona, con estantes repletos de historias cautivadoras y personajes entrañables. Bajo el cielo estrellado del Salón LUX, el Gamer Fan Fest se despedía, dejando tras de sí un rastro de risas, amistades y recuerdos. En este lienzo cultural, cada pincelada de entusiasmo, cada nota de música que resonaba en el karaoke, y cada risa compartida formaban parte de un cuadro más grande que celebraba la diversidad y la riqueza de dos culturas que, aunque geográficamente distantes, encontraron un hogar común en el corazón de México.
Y así, con el último acorde de una canción de anime en el fondo, el Gamer Fan Fest se desvaneció en la noche, pero perdura su espíritu de pasión por los videojuegos y el anime. Que este festival sea solo el inicio de una larga tradición de encuentros culturales, donde la creatividad y la camaradería continúen tejiendo puentes
entre dos mundos.

El autor es estudiante de la materia de Periodismo narrativo y de investigación en la UACM.