Contexto de la cobertura: En septiembre de 2025, el accidente de una pipa de combustible en los límites de Iztapalapa causó múltiples víctimas y movilizó a los cuerpos de emergencia en la zona. Este texto recupera la entrevista realizada para la cobertura de El País, enfocada en el impacto psicológico del evento, y de la cual se publicó un extracto.
Claudia Guerra
La explosión de la pipa en el puente La Concordia en Iztapalapa dejó a muchas personas con graves quemaduras y lesiones físicas. Pero también dejó otra huella: la emocional.
De cada 10 personas expuestas, como víctimas, familiares o testigos a este hecho traumático, 8 o 9, es decir la amplia mayoría, experimentan alteraciones psicológicas en distinta duración e intensidad, me explicó el psicólogo Daniel Velasco, responsable del Programa de Atención Psicológica a Distancia de la Facultad de Psicología de la UNAM.
En una conversación que tuvimos para hablar de las secuelas emocionales de hechos como este, me señaló que los expertos en atención de crisis utilizan el modelo CASIC que mide las áreas:
- Conductual: se evalúan hábitos como sueño, alimentación, actividad física.
- Afectiva: se experimenta emociones como miedo, tristeza, enojo o frustración.
- Somática: se expresa en malestares físicos como dolor estomacal o sudoración.
- Interpersonal: Analiza las relaciones de la persona, si hay desconfianza, dependencia o aislamiento.
- Cognoscitiva: se refleja en pensamientos recurrentes o dificultad para concentrarse.
Es natural que algunas de estas manifestaciones se presenten tras un hecho como la explosión de la pipa. Sin embargo, si la sintomatología se mantiene durante meses, me dijo el especialista, puede evolucionar a un trastorno de estrés postraumático. No antes.
Velasco me aclaró que no todas las personas que experimentan hechos como este desarrollan los mismos síntomas en la misma intensidad y no todas requieren acompañamiento.
Habrá quienes pueden afrontar lo sucedido con los recursos emocionales con los que cuentan.
¿Cuáles son algunos de estos recursos? La práctica de algún deporte, redes de apoyo con familiares o amigos o espacios donde puedan expresar sus emociones.
Para conocer más sobre las historias humanas de quienes vivieron la explosión, pueden consultar este artículo de EL PAÍS, que incluye una pequeña aportación mía:
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